De la prueba técnica al entrenamiento de decisiones bajo presión
El phishing continúa siendo una de las principales puertas de entrada a incidentes de seguridad en las organizaciones. No por fallos tecnológicos, sino por decisiones humanas tomadas bajo presión, urgencia o desinformación.
En este contexto, los simulacros de phishing se han consolidado como una herramienta clave de formación. Sin embargo, su efectividad no depende únicamente del correo simulado, sino de cómo se diseña, comunica y gestiona todo el ejercicio.
Un simulacro mal planteado puede generar desconfianza, resistencia o incluso ocultamiento de errores.
Uno bien diseñado, en cambio, fortalece la cultura de seguridad y mejora la capacidad real de respuesta ante incidentes.
1. Comunicar el propósito: aprender, no sancionar
El primer paso ocurre antes de enviar cualquier correo simulado.
Es fundamental explicar al equipo que el objetivo del simulacro es:
- Identificar oportunidades de mejora
- Reforzar hábitos seguros
- Entrenar la reacción ante situaciones reales
Cuando los colaboradores perciben el ejercicio como una “prueba para atrapar errores”, es común que:
- Eviten reportar incidentes
- Actúen con miedo o desconfianza
- Se reduzca el aprendizaje colectivo
Ejemplo:
Una comunicación previa clara puede incluir un mensaje como:
“Este simulacro no tiene consecuencias individuales. Buscamos entender cómo reaccionamos como equipo y cómo podemos mejorar.”
2. Reforzar conceptos clave sin saturar
No es necesario impartir una formación técnica extensa antes del simulacro. De hecho, la sobrecarga de información suele ser contraproducente.
Basta con recordar conceptos esenciales como:
- Qué es phishing, spear phishing y smishing
- Señales comunes de alerta (urgencia, enlaces sospechosos, remitentes inusuales)
- Qué hacer ante la duda: no interactuar y reportar
Ejemplo:
Una cápsula previa de 5 minutos o una infografía breve suele ser más efectiva que una sesión larga y densa.
3. Diseñar escenarios alineados al contexto real del negocio
Uno de los errores más comunes es utilizar correos genéricos o poco creíbles.
Un buen simulacro debe:
- Reflejar comunicaciones habituales de la organización
- Ajustarse al sector y al rol de los equipos
- Adaptar la complejidad al nivel de madurez en ciberseguridad
Ejemplos de escenarios realistas:
- Un correo de “actualización de nómina” para áreas administrativas
- Una falsa solicitud de proveedor para equipos financieros
- Un aviso de acceso sospechoso para perfiles con uso intensivo de herramientas digitales
Simulacros irreales generan desconfianza y reducen el impacto formativo.
4. Medir más que clics: enfocarse en la reacción
El porcentaje de clics es un dato útil, pero no debe ser el único indicador.
Métricas más relevantes incluyen:
- Tiempo de reacción ante el correo
- Cantidad de reportes correctos
- Canales utilizados para reportar
- Evolución del comportamiento frente a simulacros anteriores
El indicador más valioso no es quién cayó, sino quién reaccionó adecuadamente.
Esto permite evaluar la capacidad del equipo para detectar, contener y escalar un posible incidente.
5. Cerrar con retroalimentación y aprendizaje colectivo
El simulacro no termina cuando finaliza el envío de correos.
Una buena práctica es:
- Compartir resultados a nivel general, no individual
- Resaltar buenas decisiones observadas
- Explicar cómo se habría gestionado un incidente real
- Ajustar procesos, flujos o formación según los hallazgos
Ejemplo:
En lugar de señalar errores, se puede comunicar:
“El 62% del equipo reportó correctamente el intento de phishing en menos de 15 minutos. Nuestro foco ahora es mejorar los tiempos de reacción del resto del equipo.”
Cada simulacro debe dejar a la organización mejor preparada que antes.
Conclusión: entrenar decisiones, no controlar personas
La formación en ciberseguridad no se trata de vigilar ni castigar comportamientos individuales.
Se trata de entrenar decisiones bajo presión, en un entorno controlado, para reducir el impacto cuando ocurre un incidente real.
En Pensando Ciberseguridad, diseñamos simulacros de phishing que educan, fortalecen la cultura organizacional y reducen el riesgo operativo de forma sostenible.
👉 Conversemos sobre cómo preparar a tu equipo frente a riesgos reales.





